Hoja para quien lo cuida
Para no tener que explicarlo todo desde cero cada vez.
La abuela lo cuida el sábado. Hay una niñera nueva, un entrenador nuevo, un fin de semana en casa de los primos. En lugar de esa llamada larga y con nervios, entrega una sola página: quién es tu hijo, qué le ayuda y qué hacer si la tarde se complica.
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Lo básico
Empieza por el niño, no por el diagnóstico. ¿Qué lo emociona? ¿De qué hablaría durante horas?
Palabras, señas, un dispositivo, gestos o una mezcla. Incluye cómo se ve un “sí” y un “no” en él o ella.
Lo que de verdad funciona: avisar antes de un cambio, una merienda a las 3, el vaso azul, salir afuera.
Dilo con claridad para que nadie tenga que adivinar: ruidos repentinos, apurarlo, ciertas comidas o frases.
Cómo se ve un momento difícil y qué lo ayuda de verdad a calmarse. Es lo que más necesitan quienes lo cuidan y casi nunca reciben.
Alergias, medicamentos, convulsiones, tendencia a alejarse, seguridad en el agua — solo lo que de verdad hace falta saber.
Un segundo contacto, el nombre del doctor, o simplemente: llámame a la hora que sea, por lo que sea.
Hay familias que dejan una copia impresa en el refrigerador y una foto en el teléfono. Si el equipo de tu hijo ya escribió estrategias que funcionan, este es un buen lugar para tomar prestadas esas palabras — mira la guía de su diagnóstico.